Toluca se tomó el partido con calma y de a poco, merced a su mejor toque y dominio del partido, incluso a su personalidad más altiva, fue erosionando a un DC United opaco y sin fuerza futbolística.
El 3-1 fue apenas merecido con un Héctor Mancilla revolucionado y unos Diablos que no pierden su estilo y contundencia ni en la Concachampions.
El partido le exigió un ápice de esfuerzo y de futbol a los rojos, y desde los cinco minutos Vladimir Marín aprovechó una confusión defensiva, le cayó un balón y lo empujó a las redes.
Los Diablos pasearon la pelota por todo el terreno de juego, pero no definieron el juego en los primeros 45 minutos ante una rival sin fondo físico ni fuerza.
El mejor hombre del DC United fue Jaime Moreno que intentó llegadas por la banda izquierda, pero una y otra vez fue controlado por la defensa de los Choriceros.
DC United, para la segunda mitad, con el ingreso de Quaranta y Fred algo apretó en el medio campo y consiguió muy pronto un premio injusto cuando el propio Quaranta sirvió por izquierda un balón y Pontius anotó de cabeza para empatar el partido a los 47 minutos.
Sin embargo, aquello fue sólo una inyección de entusiasmo y se fue diluyendo en el juego de toques rápidos y precisos de Toluca. Y entonces explotó Héctor Mancilla.
A los 79`, en una linda jugada individual en la que hizo lo que quiso con la cintura de Burch, puso el 2-1 con un tiro cruzado.
El ingreso de Néstor Calderón le dio frescura al ataque del Toluca y de sus pies nació el tercer tanto de los mexicanos en un servicio por izquierda, que un defensa del DC Unitad desvió, y Mancilla empujó para cerrar el marcador.
No hubo dudas. Los Diablos, aún con un trinche medido y bien afilado, son un equipo poderoso.
jueves, 27 de agosto de 2009
Al DC United, se le apareció el Diablo
Toluca se tomó el partido con calma y de a poco, merced a su mejor toque y dominio del partido, incluso a su personalidad más altiva, fue erosionando a un DC United opaco y sin fuerza futbolística.
El 3-1 fue apenas merecido con un Héctor Mancilla revolucionado y unos Diablos que no pierden su estilo y contundencia ni en la Concachampions.
El partido le exigió un ápice de esfuerzo y de futbol a los rojos, y desde los cinco minutos Vladimir Marín aprovechó una confusión defensiva, le cayó un balón y lo empujó a las redes.
Los Diablos pasearon la pelota por todo el terreno de juego, pero no definieron el juego en los primeros 45 minutos ante una rival sin fondo físico ni fuerza.
El mejor hombre del DC United fue Jaime Moreno que intentó llegadas por la banda izquierda, pero una y otra vez fue controlado por la defensa de los Choriceros.
DC United, para la segunda mitad, con el ingreso de Quaranta y Fred algo apretó en el medio campo y consiguió muy pronto un premio injusto cuando el propio Quaranta sirvió por izquierda un balón y Pontius anotó de cabeza para empatar el partido a los 47 minutos.
Sin embargo, aquello fue sólo una inyección de entusiasmo y se fue diluyendo en el juego de toques rápidos y precisos de Toluca. Y entonces explotó Héctor Mancilla.
A los 79`, en una linda jugada individual en la que hizo lo que quiso con la cintura de Burch, puso el 2-1 con un tiro cruzado.
El ingreso de Néstor Calderón le dio frescura al ataque del Toluca y de sus pies nació el tercer tanto de los mexicanos en un servicio por izquierda, que un defensa del DC Unitad desvió, y Mancilla empujó para cerrar el marcador.
No hubo dudas. Los Diablos, aún con un trinche medido y bien afilado, son un equipo poderoso.
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